Nueva alternativa de formación en Chillán: UdeC mantiene abiertas las postulaciones al Magíster en Ciencias Veterinarias
La Universidad de Concepción mantiene abierto hasta el 4 de diciembre el proceso de postulación al Magíster en Ciencias Veterinarias, programa presencial de cuatro semestres que se impartirá en el Campus Chillán y aborda desafíos en salud animal y pública, biodiversidad y producción animal.
La relación entre la salud animal, la biodiversidad y el ambiente plantea desafíos que requieren investigación científica y profesionales capaces de desarrollar nuevas respuestas. Desde esa perspectiva, el nuevo Magíster en Ciencias Veterinarias, de la Universidad de Concepción, busca fortalecer las competencias para investigar e innovar en ámbitos como la salud animal y pública, la biodiversidad de los patógenos y la producción animal.
El programa es dirigido por Carlos Landaeta Aqueveque, médico veterinario y Doctor en Ciencias Silvoagropecuarias y Veterinarias, cuya trayectoria académica se ha centrado en la eco-epidemiología de los parásitos. Su trabajo comprende investigaciones sobre la ecología de estos organismos en contextos de invasiones biológicas, la epidemiología de la triquinosis en fauna silvestre y el estudio de parásitos que afectan a animales de producción. También ha dirigido investigaciones que han permitido reportar parásitos no registrados previamente en Chile, describir nuevas especies y analizar los factores que favorecen su presencia en distintos hospederos y ambientes.
Su interés por la medicina veterinaria comenzó durante la enseñanza media, cuando la biología empezó a despertar en él curiosidad y encontró en esta área una conexión más directa con el entorno y los seres vivos. Su decisión por la carrera se consolidó durante el último año escolar, a partir de dos experiencias que recuerda como determinantes: el encuentro con un ave que necesitaba asistencia urgente y “una charla de una MV que habló de lo poco que se hacía en fauna silvestre en ese tiempo. Estamos hablando de fines del siglo pasado. “No sé si tuve instinto de ir contra la corriente, pero terminé motivándome”, recuerda.
Hoy, esa trayectoria en investigación se proyecta también en la dirección de una nueva propuesta formativa de la Facultad de Ciencias Veterinarias en el Campus Chillán. Para Carlos, asumir este desafío ha significado ampliar su campo de trabajo y trasladar herramientas del pensamiento científico a la conducción de un proyecto académico.
“Uno se acostumbra a un ritmo y tipo de trabajo, a una forma de pensar, ver y procesar la información, a lo que hacemos los científicos: hacernos preguntas y buscar respuestas dentro de nuestra área de especialidad”, explica. “En cambio, dirigir el programa me ha significado salir completamente del área de confort, aprender mucho, muchas cosas nuevas, liderar un equipo grande de colegas y un proyecto complejo, plasmar ideas, discutirlas, aplicar lo que ya uno aprende desde el pensamiento científico: argumentar, transar y aprender de la experiencia de los demás; así como también, interactuar con un equipo nuevo de personas que me han asesorado y acompañado para que este proceso sea exitoso. Todo esto es muy significativo, porque creo que lo que hemos producido es un programa que llega a satisfacer una demanda con la que estábamos en deuda”, agrega.
Investigación para responder a desafíos sanitarios y productivos
Las líneas de investigación del magíster permiten estudiar problemas que van más allá de la salud de los animales domésticos. En el ámbito productivo, el director identifica desafíos asociados al desarrollo de una ganadería más sostenible, la reducción de su impacto ambiental y la incorporación de biotecnologías que contribuyan a mejorar la eficiencia productiva.
“Los desafíos sanitarios son muchos, desde aquellos que tocan la vida silvestre, como el estudio de la biodiversidad de los organismos que causan enfermedades, tanto en animales como personas; la importancia de los animales domésticos y silvestres en la distribución de estos organismos; o el estudio del daño que estos organismos le hacen a la fauna, son una parte de estos desafíos. También lo son la importancia del ambiente y los contaminantes sobre la salud animal y humana, la innovación visible en el desarrollo de vacunas o moduladores de la microbiota, que permiten reducir la aparición de enfermedades y/o el incremento del bienestar”, señala.
El programa, que contempla cuatro semestres de duración, busca desarrollar competencias para desempeñarse tanto en investigación como en otros espacios de vinculación. Al finalizar su formación, los estudiantes estarán preparados para comprender los fundamentos teóricos y metodológicos de esta área, aplicar procedimientos y tecnologías de análisis y diagnóstico, y utilizar el método científico y el pensamiento crítico para desarrollar respuestas y soluciones innovadoras en salud animal y pública, biodiversidad de los patógenos y producción animal.


